

Diez años ya... una década de ausencia en la
que su voz vibrante y aleccionadora, ha dejado de abrir la estela de la historia
para muchos miles de jóvenes que veían en Francisco Mosquera
una esperanza de vida y de acción.
Su desaparición fue realmente una tragedia para todos aquellos que,
descartando el cinismo dogmático de las clases dirigentes, pues hay
varias, habían entrevisto en el fundador del Moir el camino de una
política decente alejada de los cantos de sirena, fuesen de izquierda
o de derecha, protagonistas de guerras o guerrillas.